Mi experiencia en Terral

Conocí Terral por un familiar que me recomendó  ir por las tardes a repasar las materias con las que tenía problemas.

El primer día no sabía muy bien cómo organizar mi tiempo  pero con ayuda de las voluntarias pude crearme un horario que fuera acorde a mis necesidades.

En Terral me sentí tan cómoda estudiando que como muestra de mi agradecimiento por la ayuda que me habían dado para aprobar primero de bachillerato, me apunté como  voluntaria en el Casal de Verano durante la última semana de junio y la primera de julio. ¡Gracias al Casal pasé un verano increíble! Aprendí a  lidiar con niñas de 7 a 10 años, recordar mi infancia con ellas, les ayudé a responsabilizarse de sus necesidades, a compartir sus alegrías y tristezas… niñas de diferentes costumbres y culturas, que te enseñan con entusiasmo sus costumbres y comidas. También conocí muchos sitios turísticos de Barcelona y la historia que hay detrás de cada uno de los monumentos que llegamos a visitar.

Cuando pasé a segundo de Bachillerato seguí yendo a Terral porque seguía necesitando ayuda con mis estudios y, de esta manera, poder seguir disfrutando de mis compañeras/amigas de allí y de la ayuda que me daban las voluntarias. Éstas me podían ayudar con los deberes que me ponían en el colegio y , de esta manera, comprender bien mis tareas. No solo las voluntarias te ayudan sino también las amigas y compañeras de estudio  que haces en Terral porque están en tu mismo curso y/o tienen el mismo temario.

Ese mismo curso también me apunté como voluntaria del Casal de Verano porque como me había encantado la experiencia del Casal del Verano anterior, me hacía ilusión de nuevo volver a vivir la experiencia y así poder ayudar.

Para mí, Terral no es solo un sitio para ir a estudiar sino que es una familia que te recibe con los brazos abiertos y hace todo lo posible por ayudarte.

 

Texto de A.R. (exalumna y voluntaria)

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